Recetas de carnaval para niños

Una de las fiestas preferidas de los más pequeños es el Carnaval, ya que hay disfraces, colores, música, fiesta, diversión y también comida. Son muchas las recetas tradicionales que se pueden preparar en esta época del año y que van variando dependiendo de los países y de las regiones.

Dulces típicos para niños en carnaval

Por ejemplo en el sur de España es muy habitual consumir la tortilla de carnaval que añade un punto dulce a la popular receta española. En Galicia se preparan las fiollas para los niños, algo muy similar a los crepes. También se elaboran guisos como la empanada, las manitas de cero o el cocido gallego, platos muy adecuados para los días de más frío. En la zona norte en cambio, son habituales el pote asturiano y los dulces rellenos con frutos secos como por ejemplo las casadielles frites.

No hay que olvidar los buñuelos, la leche frita y las flores fritas, postres muy famosos que se consumen en estas fiestas y que los niños adoran tanto por su cubierta crujiente como por su textura cremosa.

Orejas de Carnaval

Las orejas de carnaval es una receta dulce cargada de azúcar muy típica de Galicia que encanta a los más pequeños de la casa. Sus sencillos ingredientes hacen que ellos mismos puedan prepararlo con ayuda de un adulto. Por ejemplo, pueden preparar la masa y dar forma a este dulce para que después los más mayores los frían.

Los ingredientes necesarios para preparar este dulce son:

  • 500 gr. de harina
  • 250 ml. de agua
  • 125 gr. de azúcar
  • 1 limón o naranja
  • 2 huevos
  • 100 gr. de tocino de cerdo (o mantequilla)
  • Aceite de oliva
  • Sal

Elaboración de las orejas de carnaval

Lo primero que hay que hacer es lavar la naranja o el limón y después secar y rallar su piel con cuidado de no llegar a su parte blanca, ya que resulta muy amarga. La ralladura se debe reservar.

En un bol se mezcla el azúcar, el agua, una pizca de sal y los huevos. Se mezclan bien y a continuación se añade la margarina o la mantequilla a temperatura ambiente y cortada en dados, junto con la ralladura.

Después se va añadiendo la harina poco a poco, mezclando con mucho cuidado para que no se vayan formando grumos. Tendrás que formar una masa que resulte lo más manejable y más blanda posible. Una vez conseguir, deja que repose a temperatura ambiente durante aproximadamente dos horas.

Transcurrido este tiempo estira la masa en una superficie que sea lisa y enharinada previamente, hasta dejarla lo más fina posible. Después da la forma que desees a la masa.

Calienta en una sartén honda abundante aceite y cuando esté muy caliente, ve echando las “orejas” separadas entre sí para que se frían bien por ambos lados y no se peguen, hasta que estén crujientes ahuecadas. Sácalas y déjalas escurrir en un plato en el que hayas colocado previamente un poco de papel de cocina. Antes de servirlas, decóralas con un poco de azúcar glas mientras todavía estén calientes.

Consejo: puedes añadir también un poco de canela al final del proceso para darlas un toque especial.