Mi hijo es un niño de cristal

Hay niños con características que los diferencian de los demás y aunque al principio pueda ser extraño, para los padres, debe ser importante valorar esos dones y ayudarlos para sentirse aceptados y tranquilos. Mi hijo es un niño de cristal Se trata de una característica que hace a los pequeños más sensibles que el resto de niños. También suelen ser mucho más cariñosos y con una comunicación más fluida a pesar de su edad. Este tipo de característica o denominación va ligado a la forma de ser del niño, de sus comportamientos y actuaciones consigo mismo, con su familia y con quienes lo rodean. 

No quiere decir que estén enfermos o que tengan algo malo, simplemente tienen algunas capacidades mas desarrolladas. De acuerdo a las razones científicas, se ha dicho que los niños que son de cristal, se caracterizan por tratar de encontrar un equilibrio entre lo racional y lo espiritual, y por ello su  manera de pensar y asimilar las cosas es un poco más “extraña”. Por ejemplo, algunas de las habilidades que tienen estos niños y que otros puede que no, es que detectan el miedo de algunas personas a su alrededor, incluso, tienen la capacidad de trasmitir su miedo a otros. 

Son muy sumisos, callados, reservados y pueden ser identificados como niños de bajo perfil, son muy pacíficos y si encuentran una situación conflictiva se apartan, porque no les gustan las peleas. Por lo general no hablan, pero cuando lo hacen son directos y concretos, también, muy profundos. Gracias a sus aptitudes, son muy amorosos, afectivos y están pendientes de quien necesita ayuda, así no la pida. Lo bueno de estos pequeños, es que se adaptan muy fácil a la soledad y mientras los otros niños son felices jugando con otros, ellos prefieren estar solos y no les afecta, en realidad, les gusta. 

El objetivo de estos niños a medida que van creciendo, es tratar de modificar el pensamiento adulto que muchas veces es erróneo, emplean muchas acciones creativas para poder dar a entender sus pensamientos, incluso, para poder lograrlo, enfocan su labor, en preocuparse por los sentimientos y emociones de los demás y dejan de lado los propios.