Embarazo

Cambios emocionales en el embarazo

En el embarazo no sólo se producen importantes cambios físicos, sino también psíquicos, emocionales, que hacen que los estados de ánimo de la mujer varíen muchísimo. La sensibilidad extrema, los miedos y temores, contrapuestos a la felicidad y plenitud; el ensimismamiento y la ansiedad, son algunas de las características de este período.

El embarazo es una etapa repleta de cambios no sólo a nivel físico, sino también psíquico y emocional. Si bien los primeros son los más evidentes, los segundos no son menos importantes.

Los cambios hormonales son los principales responsables de las alteraciones emocionales de la embarazada, pero a ellos se suman otros que se relacionan con el especial momento que le toca vivir y con las consecuencias que traerá para su futuro. Si bien la llegada de un bebé genera mucha felicidad, también produce ansiedad (por conocer al bebé, saber como es), temores, miedos, inseguridades y la sensación de estar viviendo una situación irreal, que generalmente se prolonga hasta la primera ecografía en donde se ve al bebé o al escuchar los latidos de su corazón.

Entre las características emocionales  más sobresalientes de una embarazada están:

Hipersensibilidad

La sensibilidad extrema en este período se explica básicamente por los cambios hormonales que se producen. Todas las emociones se exacerban y se viven muy intensamente.

Presencia de sentimientos ambivalentes (miedo y felicidad)

El embarazo si bien es una de las etapas más plenas y felices en la vida de una mujer, tiene períodos en los que la presencia de sentimientos ambivalentes y contradictorios es constante. La alegría de llevar vida en el vientre es inmensa, pero también la preocupación e inseguridad por ser una buena madre; poder cuidar del bebé; por si el bebé es sano; temor a abortar; temor al parto; al dolor; a cómo quedará el cuerpo después del parto; a perder el atractivo físico; etc.

Todos estos temores, dudas e inseguridades hacen que por momentos la embarazada no esté tan contenta con su estado. Pero estos sentimientos son absolutamente normales y esperables; hay que tener en cuenta que si bien la llegada de un hijo es lo mejor que puede pasarle a una mujer, su vida cambiará completamente.

Necesidad de ser el centro

La embarazada si bien no está enferme ni mucho menos y puede hacer su vida con total normalidad, salvo expresa indicación médica, si está más sensible y vulnerable y ello hace que necesite de la contención, cuidados y apoyo de su pareja, familiares y amigos.

Ensimismamiento

Es muy común en algunas etapas del embarazo, el que la mujer esté muy ensimismada todo el tiempo pendiente de los cambios de su cuerpo y del vínculo con su bebé; dejando un poco de lado al resto del mundo, incluida su pareja. Esto puede traer conflictos entre ambos, pero con diálogo, comprensión y mucha paciencia,a se solucionan fácilmente.

Ansiedad y temor ante lo desconocido

El último trimestre cuando se aproxima el parto, algunas emociones se intensifican. A la ansiedad por el nacimiento del bebé, se suma y contrapone el temor por el parto, la episiotomía y/o cesárea. A esto se agregan además, algunas molestias físicas que no contribuyen con lo emocional: insomnio con motivo de los dolores de espalda, la acidez, las frecuentes ganas de orinar, etc.; la pesadez; hinchazón de piernas; etc.

El apoyo emocional de la pareja, la familia y los amigos son fundamentales para que la mujer logre sobrellevar su embarazo lo más plenamente posible.

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